El sábado (si, esta es una entrada atrasada) una persona que no me conoce, y que sin intercambiar muchas palabras me dijo algo que tal vez es una verdad y que no sé si duele o no.
Tengo 22 años, ella 25. Le mencioné que la diferencia de edad no era tanta, pero me dijo algo que lo sentí como un golpe bajo: "No es tanta, pero se nota en madurez".
En otras palabras, me dijo inmaduro.
En parte es cierto. Yo nunca he admitido lo contrario; excepto cuando quiero algo que "necesita" madurez y necesito convencer que la tengo. Pero siendo totalmente sincero, no me considero maduro, al menos en todos los aspectos que esta palabra representa.
Y realmente no estoy muy interesado en serlo. Y eso es lo preocupante... tal vez hasta es un causante de mis muchos problemas. Admito que no me gustan las responsabilidades, admito que no tomo la vida, ni mi trabajo, ni mis estudios, ni mi salud, ni nada tan en serio como debería. Muchas veces me comporto como un niño, porque me gusta! Me gusta ese sentido de irresponsabilidad, de inocencia, de libertad.
Y por inocencia no me refiero a ignorancia. Suelo pensar que la gente tiene buenas intenciones y que me hablan con la verdad, y muchas veces "me voy pavo". Pero se que el mundo está jodido. Simplemente me gusta pensar que no lo está. Engañarme? Tal vez.
Y por libertad... es bastante obvio a que me refiero. Dicen que la rebeldía es un sentimiento adolescente, pero en mi caso lo he adoptado como ideología, como una forma de resistencia a un mundo que no me gusta. Por eso siempre intento mantenerme al margen y no dejarme influenciar. Pero se vuelve inevitable cuando día con día tengo que interactuar con él.
Es inmaduro de mi parte evadir la confrontación, y hasta conformista darse por vencido sin haber siquiera luchado, pero mi actitud juvenil (muchas veces infantil) es mi forma de escape.
Escrito a las 01:46 am por
Kaos